[Texto de presentación para la exposición individual del mismo nombre, Museo de Bellas Artes de Asturias - Oviedo, España. octubre 2009]
Yolanda del Riego es uno de los mejores ejemplos que tenemos en este país del artista que ha elegido el papel como soporte de sus creaciones porque, conociendo en profundidad sus posibilidades, le permite crear sobre él, utilizando las técnicas del dibujo, la acuarela, el grabado y, últimamente, el ordenador, espléndidas imágenes llenas de fuerza y color. A esto hay que añadir, cosa poco frecuente hoy en día, que ella siempre lleva a cabo todo el proceso de realización de la obra, desde que surge la idea, lo que los antiguos tratadistas llamaban la invención, hasta que tiene ante sí cada una de las pruebas salidas del tórculo, cada dibujo terminado o cada imagen digital; incluso a menudo llega a ocuparse del diseño del marco más adecuado para cada una.
Yolanda del Riego es una investigadora nata, siempre quiere averiguar todas y cada una de las posibilidades que le ofrece un nuevo papel o una nueva técnica, por eso su obra es tan variada y en ella podemos encontrar desde xilografías al hilo hechas al modo más tradicional hasta imágenes creadas con ordenador utilizando, ella misma, los programas informáticos más avanzados. Esa inquietud por buscar, por probar, por avanzar siempre dentro del mayor rigor técnico, es lo que hace que ella misma lleve a cabo todo el proceso de creación de la imagen sobre la matriz, sea ésta del tipo que sea: madera, linóleo, cobre, cinc, acero o archivos digitales y que estampe sus propias obras que, a veces, como en el caso de los collages de fragmentos de grabados, son producto de la misma estampación. Esto hace que sus ediciones sean tan cortas y que muchas de sus obras sean únicas.
Utilización de excelentes y variados papeles, diferentes técnicas de dibujo, grabado y estampación, asombroso dominio del color, profundo y sincero amor por la naturaleza y una gran sensibilidad, unida a una fuerza a veces explosiva en sus formas y colores, esas pueden ser las premisas que caracterizan la obra de esta artista, y todas son el fruto de una larga trayectoria vital dedicada al arte, a lo largo de la cual no ha querido dejar de aprender y de probar.
Como se puede comprobar en las notas biográficas que se incluyen en el catálogo, fundamentales para entender su obra, Yolanda del Riego tuvo una formación muy sólida y coherente en los Estados Unidos en todo lo que atañe a la creación artística sobre papel. No es frecuente que se enseñe a los estudiantes de Bellas Artes a conocer y apreciar las cualidades de lo que va a ser el soporte fundamental de su obra, el papel. Ya Rembrandt, en el siglo XVII, se preocupó de estampar sus maravillosos grabados sobre diferentes tipos de papel: papel china, papel japón, papel europeo, porque sabía muy bien las sutiles diferencias y valores que cada uno podía aportar a su obra. Conocer bien el comportamiento de cada tipo de papel en relación a los pigmentos y a las tintas que se van a utilizar para crear la imagen es fundamental para el resultado final. Yolanda escoge cuidadosamente sus papeles y en las fichas técnicas de sus obras se puede constatar la variedad de los que utiliza, papeles hechos a mano por ella misma, papeles japoneses: Goyu, Kochi, Kitakata, Natsume, Sekishu, Shuji Gami, Kozo, o europeos: Crisbrook H.M.P.,.Meirat, Arches, USA Twinrocker H.M.P, etc., casi siempre buscados por todo el mundo ya que en España en aquella época era imposible encontrarlos.
Esta exposición es una pequeña muestra antológica de la obra sobre papel de Yolanda del Riego a lo largo de treinta años, de 1997 a 2007, en la que se incluyen dibujos, acuarelas, grabados hechos con las técnicas más variadas, collages de grabados e imágenes digitales, con un total de 46 obras mas varias imágenes del proyecto Fluir del tiempo.
Los dibujos son, en muchos casos, complementarios o contrapunto de los grabados, mostrando la faceta más lírica y contenida de la obra de la artista. En los dibujos tempranos, Bird out of the cage (1978) (cat. 6) y, sobre todo, Birch Trees (1979) (cat. 7), la gruesa textura y la rugosidad del papel hecho a mano por la artista juegan un papel fundamental en el resultado de la obra, contrastando con la delicadeza de los trazos de los lápices de colores.
A lo largo de toda su trayectoria artística, Yolanda hace grabados en relieve tanto sobre matrices de linóleo, como de madera. En los linóleos, And there I was (1978, cat. 3) y Organic Pattern (2001, cat. 30), de épocas muy distantes, sabe sacar partido de las posibilidades que le ofrece esta técnica en cuanto a la claridad de la composición y el relieve que consigue en el papel. En el primero, con una clara voluntad figurativa, la poderosa mancha negra del primer plano hace que la vista se dirija hacia el fondo, a la montaña nevada, deslizándose por la superficie del agua en la que se refleja una nube, roja por el sol que, con su color, equilibra y suaviza la fuerza de la roca de la izquierda. La matriz está hecha juntando varias piezas de linóleo como en un puzzle y con una sola pasada por el tórculo. Organic Pattern es una demostración de cómo se puede jugar con las líneas, con los trazos finos o gruesos, rectos u ondulados, en forma de festón o de espiral, juntándolos o separándolos, hasta conseguir una imagen al mismo tiempo ordenada y llena de movimiento, cuyas ondulaciones y chisporroteos pueden recordar alguna obra de Van Gogh, pero cuyo color, de un negro intenso sobre el papel beige, hacen de ella una obra muy sobria y elegante.
Talla grandes planchas de madera para conseguir bellas imágenes de paisajes: Paisaje con lago (1988, cat. 13), Sun hiding (1991, cat 23) y Confluencia (2002, cat. 31). En estas xilografías, la estructura de la composición que marca el tallado de la plancha está apoyada y reforzada por el color, elemento fundamental en la obra de Yolanda del Riego. En la estampa Sun hiding, de 1991, el recuerdo de la luz del sol, que ya se esconde, ilumina las montañas de Alaska cubriéndolas de mil colores y permitiendo que se vea su reflejo en la base de la estampa. Pero, por lo general, sus obras son el resultado de combinar varias técnicas para conseguir texturas muy variadas en una misma estampa como en el caso de Scenery for a Storm (1990, cat. 19), en la que consigue muy bellos los efectos combinando varias planchas xilográficas recortadas con las que ha construido las formas básicas de la composición con un visible relieve, con las líneas de punta seca que recorren la superficie de la imagen, ondulando o zigzagueando, formando haces o flotando sobre la superficie del papel japonés teñido, que juega un papel fundamental en el resultado final de la obra.
De los años setenta y ochenta se exponen varios aguafuertes, en los cuales ya están presentes las improntas que caracterizarán la obra de Yolanda: la fuerza del color como en Pensamientos (cat 2) y Nocturno (cat.12) o, con la ayuda del aguafuerte al azúcar, la búsqueda de las texturas de la tierra de Alaska iluminada por el sol de Frozen Surface (cat. 5). De 1990 son dos aguafuertes, Hoja de carbayo y Robledal con niebla (cats. 17a y 17b), excelente ejemplo de cómo de una misma plancha, según se entinte de diferente manera, puede resultar una imagen totalmente distinta (en este caso, sobre la plancha de cinc, se han pegado hojas de roble con barniz blando, una malla y se ha dibujado con la punta sobre el barniz).
Pero, como hemos dicho, lo más personal de la obra de Yolanda del Riego es la utilización del papel manipulado por ella misma en el tórculo, teñido, plegado, arrugado o recortado con el cual hace espectaculares composiciones llenas de fuerza por la brillantez del color, como en las Composiciones números 5 y 7 en rojo y verde (cats. 8 y 9); en otros casos, como en el de Changing Time Zone (cat. 10), el dinamismo de las formas de los distintos elementos superpuestos que la conforman (papel de pared, fragmentos de otros papeles teñidos, la huella de una plancha de cinc agujereada, etc.) produce la sensación de que se quieren escapar del reducido marco del papel. La dificultad de esta manera de trabajar es que, hasta el momento en que la estampa sale del tórculo, no se sabe si el resultado será bueno o un fracaso; en palabras de la artista, el arte es la aventura y si no, no tiene sentido.
A principios de los años noventa hace una serie de obras en las que demuestra que su dominio de la utilización de papeles japoneses, teñidos y manipulados por ella en el tórculo sobre los que estampa con matrices xilográficas o grabadas al aguafuerte o a la punta seca, es total. Obras como Bosque en peligro de extinción (cat. 21), Día gris y húmedo (cat. 27), Viento del Norte y Starting from anywhere (cats. 24a y 24b), de una exquisita belleza, lo demuestran. Yolanda crea sus imágenes lo mismo que un músico crea sus composiciones con las armonías o contrastes de las notas, buscando en cada caso las técnicas y los materiales que le darán entidad a la obra.
En 1993 empieza a hacer collages con fragmentos de sus propios grabados, rotos o recortados, en los que predominan los tonos marrones, con los que compone imágenes que recuerdan el suelo de un bosque en el otoño (Los senderos se cruzan (cat. 25) y Winter Landscape (cat. 26).
Aunque, desde el principio, la Naturaleza ha estado siempre presente en la obra de Yolanda del Riego, desde finales de los años noventa hasta la actualidad se convierte en el leitmotiv de sus creaciones, tanto de sus grabados como Romantic Rendering of a forest (cat. 28), de casi 2 metros de longitud, como de sus aguadas de tintas chinas: Rítmo de la mar (cat. 32), Reflejo (cat. 33), Momento en la ría (cat. 34), Alga (cat. 36), Orange and Black (cat. 37) y Haiku (cat. 40)), en los que ha combinado la tinta china con acuarela y ha utilizado papeles mucho más delicados, que absorben el agua y la tinta, fundiéndose con ellas y creando unas imágenes llenas de lirismo impregnadas de la tristeza causada por el terrible desastre ecológico que produjo en las rías gallegas el vertido de petróleo del Prestige. En Chapapote (cat. 35), además, ha estampado texturas con planchas xilográficas y en Percepción del Rojo (cat. 39) ha utilizado tintas con goma arábica, que al ser viscosas, empapan el papel de tal modo que la imagen se puede ver por los dos lados.
Como siempre que ha logrado todo lo que quería de una técnica, la artista vuelve a buscar un terreno nuevo en el que experimentar y en el año 2005, quizá debido a una circunstancia totalmente ajena como es el espectacular incendio de la torre del edificio Windsor de Madrid que está frente a su casa, empieza a experimentar con programas informáticos para crear imágenes digitales a partir de fotografías tomadas por ella misma del suceso. La serie Arde el Windsor se completa con otra titulada Desmontaje, en las que experimenta con las casi infinitas posibilidades que ofrecen los programas informáticos de combinación de colores y formas para crear imágenes a partir de un solo archivo digital.
La vena investigadora de Yolanda del Riego aflora de nuevo y, unida a su amor y preocupación por la conservación de la Naturaleza, han dado lugar a la espectacular obra estampada sobre poliéster, Entrada al bosque (cat. 38), en la que apenas se adivina el motivo original del que partió, la fotografía de un sendero que conduce a un bosque cerca de Seattle, en Washington State USA, y a la serie titulada Fluir (cat. 47), basada en unos dibujos que hizo en la ría de Arosa, muy afectada por el chapapote que vertió el Prestige. Esta serie, impresa en papel Hahneműlle en los Estados Unidos por Tod Gangler en Art & Soul, Seattle, WA., se completa con un video hecho por la autora en el que las imágenes digitales van acompañadas por pensamientos y reflexiones de Yolanda que expresan su angustia por la continua destrucción de la Naturaleza por el hombre, esa Naturaleza que es su fuente de inspiración, que ha estado siempre presente en su vida y en su obra.